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    Se denomina Esteros del Iberá a un extenso humedal que abarca unos 12 000 km2, en la provincia de Corrientes, en el nordeste de Argentina.  Es el humedal mas importante de la Argentina y el segundo en Sudamerica.

    La Reserva Natural del Iberá es un lugar de ensueño enclavado en el corazón de la provincia de Corrientes, admirado por aventureros apasionados por la generosidad de la naturaleza.

    Este paraíso natural alberga al yacaré, al ciervo de los pantanos, al lobito de río, y al aguará guazú, especies reconocidas como Monumentos Naturales de la Provincia de Corrientes.

    La Reserva Natural del Iberá, o agua brillante en guaraní, contiene lagunas y espejos de aguas menores, abarcando cientos de miles de hectáreas, conformando uno de los circuitos de turismo aventura más atractivos de la Argentina.

    Lo recomendable es elegir correctamente el hospedaje o alojamiento porque una vez bien instalado, son propiamente los establecimientos hoteleros los que solucionarán cuestiones tales como salir en un paseo embarcado por la laguna Iberá al encuentro de las plantas y los animales, y de las distintas formaciones que adquiere el relieve: embalsados, esteros, etc. Una salida de esta naturaleza se impone y suele ser recomendable contratar en los mismos alojamientos que suelen disponer de muelle propio, bote, canoa o kayak y guía.

    Hay distintas opciones para acceder a esta maravilla de la naturaleza en Argentina, pero los más recomendable y que nunca defraudará al visitante es hacerlo por Colonia Carlos Pellegrini. Este poblado se encuentra a 350 km de la ciudad de Corrientes.

    Para quienes buscan una experiencia más extrema de acceso a los esteros, también deben echar una mirada turismo rural en la zona porque es en este segmento que se encontrarán algunas opciones para alojarse en estancias, bien adentro de esta bellísima geografía, y con todas las comodidades de la hotelería ubicada dentro de la Colonia Carlos Pellegrini.

    Esteros del Iberá - Fotografía de Mauricio Rossanigo @mauriciorossanigo

    Esteros del Iberá – Fotografía de Mauricio Rossanigo @mauriciorossanigo

    El Centro de Interpretación Iberá se encuentra a orillas de la laguna Iberá, la segunda laguna más grande de los esteros del Iberá, en el pueblo de Colonia Carlos Pellegrini, la mejor base para la exploración del parque. El acceso se puede realizar desde la ciudad de Mercedes, de la que lo separan unos 120 km de carretera sin pavimentar (actualmente se está construyendo el pavimento de los primeros 40 km).

    El centro cuenta con un salón de exposiciones con material ilustrativo acerca de la historia, geografía y biología del parque. Desde allí parten senderos a través del monte y orillando la laguna para observar la flora y fauna. Es recomendable contar con un guía, que se puede contratar en el mismo lugar, puesto que los hábitos y horarios de las especies locales las hacen difíciles de avistar por el aficionado.

    Un paseo embarcado es indispensable para descubrir la verdadera esencia del Iberá, pero hay muchas otras actividades para desarrollar. Por ejemplo, una buena cabalgata brinda ocasiones de descubrimiento únicas, como lo es emprender una caminata guiada o atreverse a experimentar el birdwatching (observación de aves), para lo cual se recomienda adquirir previo al viaje una buena guía de aves, un par de binoculares y asegurarse un alojamiento donde se obtenga algún asesoramiento. Poder distinguir la enorme variedad de aves que hay en los esteros del Iberá es fuente de gran satisfacción.

    Para el visitante, el invierno presenta el mejor momento para acceder al parque. Aunque la flora no muestre el esplendor de la primavera, las molestias ocasionadas por los insectos son mucho menores. Durante el verano, además, las horas de mediodía son impracticables por la intensidad del calor.

    La irupé, la aguapé, las lentejuelas de agua y las amapolas son algunas de las especies acuáticas que caracterizan a los Esteros del Iberá, y que además desempeñan un papel fundamental dentro del ecosistema.

    Debido a su peculiar geografía y difícil acceso, la zona cuenta con una rica y variada población animal.

    Disfrutando de la naturaleza reinante en los Esteros del Iberá, Corrientes, no dejará de asombrarse con las garzas moras, cigueñas, y biguás, algunas de las 350 especies de aves que surcan los cielos de Corrientes.

    Dorados, sábalos, mojaras y pirañas, se dejan ver a través de las aguas claras de las más de 60 lagunas del Iberá.

    Esteros del Iberá

    Esteros del Iberá

    La región del Iberá se ubica en la depresión central de La Crespa, flanqueada por terrenos más altos de carácter geológicamente diverso en las márgenes de los ríos Paraná y Uruguay, que constituye el centro de la provincia de Corrientes. Toma la forma de una ancha llanura, de pendiente apenas superior al 1‰ que permite un lento desagüe en dirección noreste-sudoeste.

    La escasa pendiente y la densidad botánica en los cuerpos de agua hacen que el drenaje del sistema sea marcadamente lento; el agua fluye poco a poco hacia el sudoeste, hasta desaguar a través del río Corriente y el Miriñay, hacia las cuencas del Paraná y el Uruguay respectivamente.​ Las lluvias frecuentes, sobre todo durante la primavera y el otoño, reponen el nivel de los esteros, que no ha mostrado tendencias a la modificación en los últimos años; se mantiene así estable, aunque con variaciones estacionales, el nivel hídrico. Las precipitaciones anuales están en el orden de los 1200 a 1500 mm, mientras que la evaporación se eleva a los 1.000 mm en un plazo equivalente.

    El área exacta que ocupan los bañados varía con la altura de los ríos de la región, con los que están conectados subterráneamente; si bien la margen sur de la zona está claramente definida por el límite natural de la geología entrerriana —una zona de lomadas bajas que ocupa la mitad sur de la provincia—, sus fronteras noreste y noroeste no tienen solución de continuidad con el resto del paisaje. La profundidad media de las lagunas no excede los 3 m, variando alrededor de 1 m entre la cota más alta y la más baja del ciclo anual.

    El relieve del fondo es en general aplanado, a una altura promedio de 65 msnm. Los rasgos geomorfológicos más destacables son las lagunas de diversa conformación que componen el eje principal de la cuenca, conectadas entre sí por riachos y rodeadas de bañados permanentes. Los ambientes son sobre todo lenticos permanentes, representados por las lagunas y esteros, con algunas zonas temporales periféricas y extensas áreas de transición semianegadas de manera permanente, y secciones lóticas representadas por los canales de desagüe que los conectan.

    Esteros del Iberá

    Esteros del Iberá

    Por el sudoeste, y antes de llegar de vuelta al curso actual del Paraná las aguas del hoy humedal del Iberá se ven endicadas o embalzadas por madrejones (del lado del río Paraná) y por la leve meseta del Payubré (o del Pay Ubré y de Mercedes) zona que fue naturalmente selvática y que naturalmente se extiende en la provincia de Entre Ríos en la que fuera extensa Selva de Montiel.

    A lo largo del arco de la zona pueden distinguirse varias lagunas o esteros permanentes de diversas extensión, de las cuales las más amplias son la epónima Iberá, y la laguna Luna. Las lagunas Fernández, Galarza, Medina, Paraná y Trin superan también los 15 km²;. El sistema de lagunas es de muy escasa profundidad, por lo general, aunque en épocas de creciente pueden alcanzar los tres metros. Con ellas se alternan escasas áreas de tierra seca, mayormente lomadas bajas y arenosas, y una gran extensión de bañados, es decir, terreno anegable o anegado.

    Pese a ubicarse en zonas subtropicales, el clima del Iberá es netamente tropical debido a la elevada humedad atmosférica que retiene el calor solar en este medio ambiente. El invierno es relativamente seco (relativamente, ya que la humedad es perenne), con temperaturas mínimas que llegan a 5 °C, y fuertes precipitaciones durante el otoño y la primavera. El verano es también húmedo y muy caluroso, con máximas que pueden superar los 50 °C. Las precipitaciones anuales rondan los 1700 mm.

    La vegetación acuática es frondosa y cubre extensas áreas. El camalote es el género más extendido y conforma generalmente la base de los embalsados, junto con la amapola de agua. La ortiga acuática, el junco y las achiras o pehuajos.

    Esteros del Iberá

    Esteros del Iberá

    Sobre los embalsados se deposita tierra y semillas llevadas por el viento; la densidad de su base es suficiente para que sobre ellos crezcan especies de tierra firme, tanto arbustos como árboles (ceibo, curupí, laurel de río y sangre de drago entre otros).

    El ñangapiri o pitanga, el lapacho, el laurel, el ombú, el sauce, el timbó , el urunday, el catiguá, y el alecrín son las especies más representativas de los montes o bosques higrofilos, junto con las palmeras caranday y pindó (las palmeras pindó producen frutos que son los principales alimentos para los monos carayá).

    Hacia el sur la vegetación se transforma en pastizales y sabanas, apareciendo densas arboledas de algarrobo, ñandubay y espinillo.

    Lógicamente, casi la totalidad de estas especies goza de hábitos más o menos acuáticos. Las especies de mayor porte son el ciervo de los pantanos y el venado de las pampas. El primero, excelente nadador, se extiende por toda la región, viviendo sobre los embalsados durante largas temporadas, por lo cual es difícil de avistar salvo desde embarcaciones. El segundo, de menor tamaño, está restringido a la zona de tierra firme. Ambas especies están consideradas en peligro.

    Las especies de reptiles incluyen a los omnipresentes yacaré negro y yacaré overo. Ambos superan los dos metros de longitud en ocasiones, aunque los ejemplares de buen tamaño son escasos debido a la intensa caza furtiva antes de la constitución del parque. Las dos especies se han repoblado con facilidad y son fáciles de avistar actualmente. En este ambito podemos encontrar varias especies de serpientes.

    La zona se destaca por su riqueza ornitológica. Se ha registrado la presencia de alrededor de 300 especies de aves, de más de 50 familias.

    Sin dudas, el turismo rural en sus formatos de ecoturismo y turismo activo, le han dado una fisonomía a los esteros del Iberá como un verdadero paraíso de vida silvestre donde poder convivir con un ecosistema en plena expansión y desarrollo de especies animales y vegetales. Es gracias al turismo y a la conciencia ecológica y conservacionista conque pueden disfrutar a pleno todo lo que son los esteros del Iberá.

    Agradecemos el aporte de las dos primeras fotografías a Mauricio Rossanigo @mauriciorossanigo